En Busca de la Marca Perdida: Exploradores Nórdicos de Sven Ranülfson
Posted: Sat Oct 03, 2026 12:26 pm
La vida nunca había sido fácil en la costa del mar de las garras. La presión constante de las tribus adoradoras del Caos habían empujado a las que aún seguían adorando a los antiguos dioses hasta el mismo borde del mar. Las luchas constantes habían forjado hombres y mujeres fuertes y orgullosos, que defendían sus magro territorios con uñas y dientes...
Los Lobos de Sangre eran una de esas tribus. Cuando Ranülf Olegson murió en una emboscada de una partida de campaña Varg, sus dos hijos, Sven y Leif, se encontraron con un futuro muy oscuro. Si permanecían en su asentamiento, todo el clan sería, antes o después, borrado del mapa por mera superioridad numérica.
Sven, como primogénito, tenía una responsabilidad para con su pueblo. Reunió una partida de guerra, en las que se alistaron sus hijos Magnus y Sigrid, y partió en su drakkar para buscar un lugar en el que establecer a su pueblo. Leif, como segundo hijo, quedó al mando temporal del poblado mientras Sven cumplía su misión....
Tras un año y medio navegando por diversos parajes y costas, Sven y su expedición llegaron a una isla: Fértil, pacífica, con abundancia de caza y pesca, y sin tribus hostiles con las que batallar. Era exactamente lo que buscaban...
Sven dejó parte de su tripulación allí para construir un asentamiento y un fuerte que permitiera establecerse allí de manera permanente, mientras volvía proa a su pueblo natal...
Cuando llegaron al fiordo, las nieblas los acompañaron. Al principio no notaron nada, pero poco a poco empezaron a notar cambios: Cuando llamaban con el cuerno, ningún sonido les respondía, y en el ambiente había algo que no se podía precisar, pero que erizaba el vello de la nuca a todos los tripulantes. Los lobos de Sven, Geri, Freki y Sköll, estaban nerviosos y gruñían como si advirtieran el peligro, y Thordis, el bendecido con la marca del wulfen, parecía inquieto y a punto de lanzarse sobre algo o alguien desde la borda. Ante estas señales, los hombres de Sven se pusieron en guardia mientras recorrían los últimos metros que los separaban del muelle...
El recibimiento no pudo ser más inhóspito. Nadie salió a recibirlos, y las estatuas de Fenrir, el Lobo de Sangre, que recibían a los viajeros que llegaban al muelle habían sido echadas abajo y destrozadas de una manera inmisericorde. Donde antes presidían éstos, dos serpientes doradas con las fauces abiertas miraban con ojos de rubí a los recién llegados.
Semejante espectáculos les hizo desenfundar las armas, algo no marchaba bien. En el pueblo habían quedado unos cientos de miembros de su clan, no podía ser que nadie hubiera oído el cuerno del retorno que habían hecho sonar, pero nadie les había salido a recibir...
Se encaminaron cautelosamente hacia el Höll, donde tenía su trono el jefe del pueblo, y empezaron a ver que algo no marchaba bien. Primero fue la ausencia de animales. Los lobos de Sangre mantenían desde hacía siglos una relación simbiótica con los hijos de Fenrir, el gran Lobo de Sangre, y sus miembros vivían y crecían en el pueblo como hermanos de cuatro patas de los humanos que lo habitaban. Luego fueron las pintadas, pintadas y estatuas que representaban a una serpiente con las fauces abiertas y ojos rojos como el rubí....
Sven no podía dar crédito a sus ojos. Parecía que su pueblo hubiera sido sustituido por otro diferente. Alguna otra tribu podía haber acabado con ellos y haberse apropiado del mismo, pero no se advertían señales de violencia. Sin embargo, el aire picaba en la nariz, como si hubiera algún tipo de sustancia picante y enfermiza que afectara a su olfato. Los lobos gruían ya de manera abierta y lanzaban dentelladas al aire, al igual que Thordis, que parecía a punto de saltar en cualquier momento contra un enemigo imaginario...o no.
Cuando por fin llegaron al Höll comenzaron a oir una letanía que impregnó sus oídos de manera sensual. Imágenes llenas de lascivia de cuerpos desnudos cometiendo excesos y actos de todo tipo inundaron sus mentes, dejándolos aturdidos momentáneamente hasta que un profundo aullido de Thondir, al que se unieron los tres lobos de Sven, penetró en sus cerebros rompiendo el hechizo. Al darse cuenta de que estaban siendo manipulados, Sven entró en cólera, no sabía que pasaba pero iba a averiguarlo rápido. No tubo tiempo de pensar, Thondir se lanzó contra la puerta, seguido por los tres lobos, y con gran estruendo, la tiró abajo...
El espectáculo que se encontraron parecía sacado de una imagen de pesadilla. Los cuerpos desnudos de sus paisanos se arremolinaban en un maremagnum de lujuria y excesos, mientras una figura sentada en el trono se deleitaba con la cacofonía de suspiros y gritos de placer, acompañado por una figura cubierta por una capa que le cubría hasta la cabeza...
- ¡Hermano!- dijo la figura sentada en el trono -¡Ven y únete a nosotros!¡Comparte la grandeza que ofrece Shornaal!.
Sven se quedó petrificado ¡Shornal!. ¡El dios hermafrodita del exceso y la lujuria!. Sus ancestros habían batallado durante siglos contra sus seguidores y los del resto de dioses del Caos, y ahora, ¡su propio hermano había abrazado su causa traicionando a los antiguos dioses!.
- ¡Tú ya no eres mi hermano, rata inmunda!. ¡Dejaste de serlo en el instante en que traicionaste tu legado para servir a uno de los cuatro!. ¡Has traicionado a los tuyos, a tu propia sangre, a Padre y a los antiguos dioses, y sólo tu muerte limpiará esa mácula!- gritó Sven, mientras se lanzaba furibundo contra el trono, seguido por los suyos...
De repente, la figura encapuchada que estaba junto a Leif dejó caer la capa de la cubría, descubriendo a un ser de una belleza diabólica, completamente desnuda...salvo el el par de gigantescas garras que tenía en lugar de manos. Con una rapidez antinatural, se lanzó contra los guerreros de Sven, parando en seco su acometida. Mientras salmodiaba una letanía en un idioma que producía dolor de oídos sólo de escucharlo partió con sus pinzas al primer guerrero que tenía a su alcance y matando a otro guerrero de un golpe seco con la otra. Pronto la carnicería se extendió a varios cuerpos. Thondir se lanzó contra ella, seguido por varios guerreros, mientras Sven y sus hijos se dirigían contra Leif a la carrera.
No les dio tiempo a llegar, una bruma absolutamente antinatural le formó frente al trono y apareció otra criatura de pesadilla como la que estaba diezmando a sus hombre, seguida de otra más. Sven se paró un momento a contemplar la escena que sele presentaba: Thondir el wulfen, el elegido de Fenrir, consiguió esquivar las garras que se aprestaban contra él y saltó directamente al cuello de la criatura, que empezó a desgarrar con sus dientes en una vorágine de sangre negra mientras la criatura chillaba de dolor y...¿placer?. Las dos criaturas que habían aparecido se lanzaban contra sus guerreros, que empezaban a disminuir peligrosamente mientras desde la bruma se perfilaban más criaturas demoníacas.
Con un grito de rabia e impotencia, Sven sacó su cuerno y tocó una única nota. Sus compañeros, sus hijos, los lobos y el wulfen retrocedieron poco a poco hasta la puerta, mientras las criaturas dse entretenían desgarrando los cadáveres que quedaban en el suelo... y haciéndoles cosas peores....
Los supervivientes corrieron hasta el muelle y embarcaron en el drakkar, poniendo rumbo hacia lo desconocido. Seven se mordía el labio hasta hacerse sangre de la rabia. ¡Su propio hermano!...
Ahí mismo hizo un juramento de sangre sobre el medallón del Lobo de Sangre que siempre portaba y, que había pertenecido a su familia durante siglos: Buscaría la manera de levantar un ejército que pudiera acabar con esas criaturas y con su hermano. El honor de la familia sería lavado con sangre, y si el tenía que dar su vida o la de sus hijos para limpiar esa afrenta, bienvenida sería....
Los Lobos de Sangre eran una de esas tribus. Cuando Ranülf Olegson murió en una emboscada de una partida de campaña Varg, sus dos hijos, Sven y Leif, se encontraron con un futuro muy oscuro. Si permanecían en su asentamiento, todo el clan sería, antes o después, borrado del mapa por mera superioridad numérica.
Sven, como primogénito, tenía una responsabilidad para con su pueblo. Reunió una partida de guerra, en las que se alistaron sus hijos Magnus y Sigrid, y partió en su drakkar para buscar un lugar en el que establecer a su pueblo. Leif, como segundo hijo, quedó al mando temporal del poblado mientras Sven cumplía su misión....
Tras un año y medio navegando por diversos parajes y costas, Sven y su expedición llegaron a una isla: Fértil, pacífica, con abundancia de caza y pesca, y sin tribus hostiles con las que batallar. Era exactamente lo que buscaban...
Sven dejó parte de su tripulación allí para construir un asentamiento y un fuerte que permitiera establecerse allí de manera permanente, mientras volvía proa a su pueblo natal...
Cuando llegaron al fiordo, las nieblas los acompañaron. Al principio no notaron nada, pero poco a poco empezaron a notar cambios: Cuando llamaban con el cuerno, ningún sonido les respondía, y en el ambiente había algo que no se podía precisar, pero que erizaba el vello de la nuca a todos los tripulantes. Los lobos de Sven, Geri, Freki y Sköll, estaban nerviosos y gruñían como si advirtieran el peligro, y Thordis, el bendecido con la marca del wulfen, parecía inquieto y a punto de lanzarse sobre algo o alguien desde la borda. Ante estas señales, los hombres de Sven se pusieron en guardia mientras recorrían los últimos metros que los separaban del muelle...
El recibimiento no pudo ser más inhóspito. Nadie salió a recibirlos, y las estatuas de Fenrir, el Lobo de Sangre, que recibían a los viajeros que llegaban al muelle habían sido echadas abajo y destrozadas de una manera inmisericorde. Donde antes presidían éstos, dos serpientes doradas con las fauces abiertas miraban con ojos de rubí a los recién llegados.
Semejante espectáculos les hizo desenfundar las armas, algo no marchaba bien. En el pueblo habían quedado unos cientos de miembros de su clan, no podía ser que nadie hubiera oído el cuerno del retorno que habían hecho sonar, pero nadie les había salido a recibir...
Se encaminaron cautelosamente hacia el Höll, donde tenía su trono el jefe del pueblo, y empezaron a ver que algo no marchaba bien. Primero fue la ausencia de animales. Los lobos de Sangre mantenían desde hacía siglos una relación simbiótica con los hijos de Fenrir, el gran Lobo de Sangre, y sus miembros vivían y crecían en el pueblo como hermanos de cuatro patas de los humanos que lo habitaban. Luego fueron las pintadas, pintadas y estatuas que representaban a una serpiente con las fauces abiertas y ojos rojos como el rubí....
Sven no podía dar crédito a sus ojos. Parecía que su pueblo hubiera sido sustituido por otro diferente. Alguna otra tribu podía haber acabado con ellos y haberse apropiado del mismo, pero no se advertían señales de violencia. Sin embargo, el aire picaba en la nariz, como si hubiera algún tipo de sustancia picante y enfermiza que afectara a su olfato. Los lobos gruían ya de manera abierta y lanzaban dentelladas al aire, al igual que Thordis, que parecía a punto de saltar en cualquier momento contra un enemigo imaginario...o no.
Cuando por fin llegaron al Höll comenzaron a oir una letanía que impregnó sus oídos de manera sensual. Imágenes llenas de lascivia de cuerpos desnudos cometiendo excesos y actos de todo tipo inundaron sus mentes, dejándolos aturdidos momentáneamente hasta que un profundo aullido de Thondir, al que se unieron los tres lobos de Sven, penetró en sus cerebros rompiendo el hechizo. Al darse cuenta de que estaban siendo manipulados, Sven entró en cólera, no sabía que pasaba pero iba a averiguarlo rápido. No tubo tiempo de pensar, Thondir se lanzó contra la puerta, seguido por los tres lobos, y con gran estruendo, la tiró abajo...
El espectáculo que se encontraron parecía sacado de una imagen de pesadilla. Los cuerpos desnudos de sus paisanos se arremolinaban en un maremagnum de lujuria y excesos, mientras una figura sentada en el trono se deleitaba con la cacofonía de suspiros y gritos de placer, acompañado por una figura cubierta por una capa que le cubría hasta la cabeza...
- ¡Hermano!- dijo la figura sentada en el trono -¡Ven y únete a nosotros!¡Comparte la grandeza que ofrece Shornaal!.
Sven se quedó petrificado ¡Shornal!. ¡El dios hermafrodita del exceso y la lujuria!. Sus ancestros habían batallado durante siglos contra sus seguidores y los del resto de dioses del Caos, y ahora, ¡su propio hermano había abrazado su causa traicionando a los antiguos dioses!.
- ¡Tú ya no eres mi hermano, rata inmunda!. ¡Dejaste de serlo en el instante en que traicionaste tu legado para servir a uno de los cuatro!. ¡Has traicionado a los tuyos, a tu propia sangre, a Padre y a los antiguos dioses, y sólo tu muerte limpiará esa mácula!- gritó Sven, mientras se lanzaba furibundo contra el trono, seguido por los suyos...
De repente, la figura encapuchada que estaba junto a Leif dejó caer la capa de la cubría, descubriendo a un ser de una belleza diabólica, completamente desnuda...salvo el el par de gigantescas garras que tenía en lugar de manos. Con una rapidez antinatural, se lanzó contra los guerreros de Sven, parando en seco su acometida. Mientras salmodiaba una letanía en un idioma que producía dolor de oídos sólo de escucharlo partió con sus pinzas al primer guerrero que tenía a su alcance y matando a otro guerrero de un golpe seco con la otra. Pronto la carnicería se extendió a varios cuerpos. Thondir se lanzó contra ella, seguido por varios guerreros, mientras Sven y sus hijos se dirigían contra Leif a la carrera.
No les dio tiempo a llegar, una bruma absolutamente antinatural le formó frente al trono y apareció otra criatura de pesadilla como la que estaba diezmando a sus hombre, seguida de otra más. Sven se paró un momento a contemplar la escena que sele presentaba: Thondir el wulfen, el elegido de Fenrir, consiguió esquivar las garras que se aprestaban contra él y saltó directamente al cuello de la criatura, que empezó a desgarrar con sus dientes en una vorágine de sangre negra mientras la criatura chillaba de dolor y...¿placer?. Las dos criaturas que habían aparecido se lanzaban contra sus guerreros, que empezaban a disminuir peligrosamente mientras desde la bruma se perfilaban más criaturas demoníacas.
Con un grito de rabia e impotencia, Sven sacó su cuerno y tocó una única nota. Sus compañeros, sus hijos, los lobos y el wulfen retrocedieron poco a poco hasta la puerta, mientras las criaturas dse entretenían desgarrando los cadáveres que quedaban en el suelo... y haciéndoles cosas peores....
Los supervivientes corrieron hasta el muelle y embarcaron en el drakkar, poniendo rumbo hacia lo desconocido. Seven se mordía el labio hasta hacerse sangre de la rabia. ¡Su propio hermano!...
Ahí mismo hizo un juramento de sangre sobre el medallón del Lobo de Sangre que siempre portaba y, que había pertenecido a su familia durante siglos: Buscaría la manera de levantar un ejército que pudiera acabar con esas criaturas y con su hermano. El honor de la familia sería lavado con sangre, y si el tenía que dar su vida o la de sus hijos para limpiar esa afrenta, bienvenida sería....
