De repente, un grito procedente de uno de los vagones situados al final de la caravana anuncia la llegada de asaltantes. "¡Van Saar!" grita otro mercenario, mientras el sonido de las armas láser y el olor a ozono hacen inútil ya su alarma.
La tormena se desata con furia repentina. En el otro extremo de la caravana los Delaque al mando de Vidente Spectre se mueven sigilosos entre las sombras que son su territorio habitual. A apenas un centenar de metros de ellos, un ruidoso grupo de Goliaths parece haber sido sorpendido por los proyectiles tóxicos de una avanzadilla Escher.
Y entonces todo se va al infierno. Desde los vagones oxidados se desata una lluvia de fuego mientras la tierra retumba bajo los pasos metálicos de un ambot. Las Escher parecen haber rodeado la caravana por dos flancos. El rugido de una, dos khimerix, delata la presencia de dos bandas rivales de las peligrosas pandilleras. Los Delaque prosiguen su avance, aprovechando la confusión, mientras los Van Saar lo hacen protegidos bajo pesado fuego de cobertura. El aullido de los heridos acalla el traqueteo de las armas y la explosión de los proyectiles. Caen los mercenarios de la casa Reindhadt-Vault mientras los asaltantes consiguen abrir los vagones del convoy blindado. Sangre, pólvora, arena, y una neblina tóxica que lo inunda todo...
Y entonces, tan pronto como comenzó, todo termina. Los supervivientes desaparecen entre las arenas, llevándose consigo a sus heridos. Aprovechando todavía la tenue luz para esfumarse con su botín, dejando atrás un escenario atroz: cuerpos sobre la arena, vagones ardiendo, y el secreto de la Casa Reindhardt-Vault robado...






Adicionalmente, una Caryatid ha decidido unir su destino al de la banda "Black Hearts" (el bono de Reputación ya ha sido calculado al de la partida).
*Siglos de decadencia y oscuridad tecnológica han hecho que mucha información se perdiera en la neblina del tiempo. Los registros sobre acontecimientos del Imperio son por tanto preciados tesoros, ya que pueden cambiar el curso de la historia. Y Necromunda, donde la Casa Helmwar gobierna desde hace milenios, no es una excepción.
El conocimiento de que la Casa Reindhadrt-Vault procede de una línea directamente relacionada con los Altos Señores de Terra podrían tambalear los cimientos de Necromunda. Que esa realidad haya sido conveniente borrada durante siglos confirma el cuidado y esmero que las Casas Nobles dedican a escribir y reescribir la historia en su propio beneficio.
Por eso, el acceso a los datos que pudiera contener la biblioteca de un antiguo Crucero de Batalla son mucho más preciados que una montaña de créditos. Pues la información es poder. Y el poder, conduce a la Cúspide de la Ciudad Colmena.
Los Reindhardt-Vault sabían la verdad pero, sin pruebas, la verdad es tan inútil como bolter encasquillado. Pacientes, han aguardado durante siglos la oportunidad de sacar a la luz su origen nobiliario. Un origen que les otorga el derecho a formar parte de la elite del planeta quizá a disputar el trono de Necromuda a la Casa Helmawr. Pero sin aliados, a veces la información sigue dejando el bolter sin munición.
Los Clanes han sido peones de poderes mayores que ellos. Marionetas cuyos hilos mueven nobles y poderosos. Y ahora, esa información ha caído en manos de una banda que, probablemente, acabe malgastándola como si fuera una bala perdida.